Noticia de Premsa

24/01/05

 

 

font: Indalecio Ribelles. El Mundo - El Día de Baleares

3.300 perros y gatos se sacrificaron el año pasado en Palma, un 20% más que en 2003

La mayoría eran mascotas abandonadas por sus dueños. Sólo uno de cada cinco animales que llegan al centro de Son Reus es adoptado

 

Palma. El Ayuntamiento de Palma sacrificó durante cada mes del pasado año 272 perros y gatos que fueron abandonados a su suerte por sus propietarios en las calles de la capital balear, o entregados directamente al centro municipal de Son Reus para que se le aplicase la eutanasia. Pese a las continuas llamadas y campañas institucionales para que la población no adquiera animales de forma compulsiva o no los abandone en los meses de vacaciones, lo cierto es que, cada año, el maltrato a los animales crece y en cifras importantes.

Así podemos calificar el incremento de un 20% en el número de mascotas que Cort tuvo que aniquilar en Son Reus durante el 2004, un total de 3.263 entre perros y gatos. Un aumento importante y que supera en siete puntos el registro de 2003 cuando fueron sacrificados una media de 250 cada mes.

Unos animales domésticos que fueron en su gran mayoría adquiridos por sus propietarios en tiendas de venta al público a los pocos meses de su nacimiento y que, una vez pasado el tiempo, la historia se volvió a repetir: abandono o renuncia una vez que la mascota se hace adulta y comienza a molestar.

El número crece año a año, pese a que la cifra del pasado ejercicio representa un volumen desconocido hasta la fecha y que indica que la irresponsabilidad en la tenencia de animales domésticos sigue siendo norma común en gran parte de los habitantes de la capital balear. Porque si del sacrificio pasamos al abandono los datos son ciertamente espectaculares.

En el pasado 2004 se abandonaron en Palma casi 5.000 mascotas, en concreto, 4.755, frente a las 4.105 de 2003. Lo más grave de todo es que sólo uno de cada cinco animales que acabaron a Son Reus, fue posteriormente adoptado por algún ciudadano que optó por seguir las recomendaciones de las principales organizaciones de defensa de los animales.

Unos colectivos que, en la línea que marca Cort, recomiendan a los que quieren tener una mascota en casa, acoger alguna de las desahuciadas por sus antiguos dueños. Un apartado que, ciertamente, no sale bien parado de esta estadística comparativa del centro municipal que indica que frente a las más de 1.200 adopciones que se firmaron en 2003, el ejercicio pasado esta cifra cayó hasta 1.042 ejemplares.

Multas de 600 euros

Apenas uno de cada cinco animales que pasan por la perrera municipal encuentra una alternativa a la inyección letal. Precisamente el Ayuntamiento de Palma a través de la Concejalía de Sanidad que dirige Marina Sans publicó en 2003 una ordenanza para regular la tenencia de animales domésticos que tenía como principal objetivo acabar con la compra compulsiva de mascotas.

De hecho desde su publicación el mes de abril pasado las tiendas de venta de animales no pueden exhibirlas en los escaparates de sus establecimientos y se castiga, además, con hasta 600 euros de multa a todos aquellos que abandonen a sus animales.

Pese a ello, la población no olvida viejas prácticas y sigue adquiriendo perros y gatos para luego abandonarlos a su suerte.

«Ya lo dijimos en su día que con la ordenanza, única y exclusivamente, no se acabaría con este acto supremo de irresponsabilidad como es el de abandonar a un animal», afirma la edil de Sanidad del Ayuntamiento de Palma, Marina Sans. Desde Cort se pone más incidencia en la repercusión positiva que, a medio y largo plazo, deben de tener las campañas educativas en contra del abandono de animales, que la fuerza coercitiva que pueda lograr el propio reglamento municipal a la hora de hacer frente a estas prácticas.

En general, y siguiendo el hilo de la estadística de Son Reus, en Palma, dos de cada tres animales que acaban en la calle son perros. Unos seres vivos que son trasladados por los servicios municipales sanitarios a la perrera. Hasta allí llegaron 3.464 ejemplares en 2004, por sólo 1.303 gatos. No es que haya menos felinos desahuciados por sus dueños, sino que son más difíciles de cazar que los canes para los empleados de Son Reus a donde llegaron, además, otros 290 animales de diferentes especies.

De ellos, uno de cada dos era vagabundo. Es decir, había sido abandonado en los meses anteriores por sus propietarios. En este extremo la estadística siempre va a peor aunque sea, como en este caso, por poco. Lo cierto es que en 2004 se encontraron casi 2.000 animales vagabundos por las calles de Palma frente a los 1.804 del año anterior.

Sólo uno de cada tres perros de la capital, según los datos municipales, tiene el correspondiente, y obligatorio, chip de identificación. La edil Sans señala, al respecto, que «el único camino es seguir con las campañas publicitarias para concienciar a la gente aunque siempre habrá personas que no respondan», afirma.