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Campanyes|Escriu-nos|Links|Agenda|Observatori de Salut |Diversitat Comunicats de Premsa COMUNICAT DE PREMSA Grup municipal de Palma 09 maig 05 INTERVENCIO DEL PORTAVEU DEL GRUP MUNICIPAL D'ESQUERRA UNIDA-ELS VERDS A LA REUNIO INSTITUCIONAL AMB ELS PRINCEPS D'ESPANYA En primer lugar, quiero agradecerles, en nombre del grupo municipal d'Esquerra Unida-Els Verds, que, más allá de los encuentros protocolarios habituales, hayan manifestado interés en conocer la visión de los problemas de la ciudad que tenemos los diferentes grupos municipales. En segundo lugar, quiero sumarme a las felicitaciones por su próxima descendencia. Como republicano que soy, cuestiono la trascendencia institucional del acontecimiento pero, en tanto que feliz padre de dos hijos y a nivel personal les deseo sinceramente lo mejor. Palma comparte con muchas otras ciudades del Estado muchos de sus problemas
y también muchas de sus ventajas y oportunidades. Por otro lado, y afortunadamente, encuentra importantes oportunidades
de generación de empleo y de riqueza en el turismo y el pequeño
comercio. Todos estos temas son esenciales para el futuro de la ciudad y nosotros somos los primeros en participar activamente en la polémica que han suscitado. Si embargo, hay otra ciudad, la que podríamos llamar la "ciudad invisible", que está detrás de las puertas de cada una de sus viviendas. Sobre esta ciudad no se pueden hacer maquetas (y, aunque se pudiera, probablemente no interesaría) pero ahí están los dramas más sangrantes que viven los ciudadanos. Allí encontramos las familias quebradas por uno de sus miembros que tiene una gran discapacidad y que no tienen recursos propios ni ayudas externas para atenderlo adecuadamente; allí están las personas mayores que viven solas, que salen a la calle correctamente vestidas pero que viven en una pobreza severa y anónima; allí están las familias que no saben como combatir el fracaso escolar de sus hijos o donde las drogodependencias están haciendo estragos Se habla mucho, y con razón, de la violencia de género, pero no se habla casi nada y apenas sabemos nada de la violencia que se ejerce contra los menores y las personas mayores o, incluso, de un fenómeno creciente, la violencia ejercida por los adolescentes contra sus padres. Hemos de hacer un gran esfuerzo entre todos, al menos éste es nuestro punto de vista, para hacer visible esta ciudad y para que haya una inversión de prioridades en la asignación de recursos porque éstos, y no otros, son los problemas más angustiosos de la ciudad. Es descorazonador observar como, en ocasiones, esta ciudad "invisible" se hace visible y que esto tampoco sirva para abordar a fondo los problemas. En esta ciudad hay un gran foco de marginación social asociado a la distribución de droga al por mayor que se llama Son Banya. Hace muchos años que se habla de la necesidad de borrar del mapa este "guetto" pero, por razones que ahora sería largo explicar, no se ha hecho nada contundente para lograrlo. La existencia de menores viviendo en chabolas es técnicamente ilegal pero la escasez de recursos para políticas sociales impide abordar esta cuestión con prontitud y solvencia. En segundo lugar, nos gustaría llamar su atención sobre los problemas de convivencia asociados a la inmigración. Aquí, afortunadamente, no hemos llegado todavía a situaciones tan lamentables como las que está protagonizando esto días el barrio madrileño de Villaverde. Sin embargo, hay que estar ciegos para no darse cuenta de que ésta es la tendencia dominante. Hay que abordar este problema con decisión por el riesgo de fractura social que comporta y, en éste sentido, todo irá mejor si, desde las diferentes instancias políticas, comprendemos cuanto antes que esto no se arregla con discursos piadosos sobre el hecho de que todas las personas son iguales, que no hay razas superiores ni inferiores y que hemos de aprender a convivir y a tolerarnos. El problema de fondo no es éste. No es casual que estos problemas estallen con mayor virulencia en barrios marginales o que padecen problemas sociales severos. Es la falta de calidad de vida lo que vuelve hostil a la gente y, por tanto, una vez más, es con políticas sociales potentes que podremos reconducir esta situación. Un último apunte: cualquier conflicto político o social se puede abordar en mejores condiciones cuánto más articulada está la sociedad civil y cuanto más fluidos son los cauces de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Lamentablemente, Palma, como muchas otras ciudades, vive un clima de atonía y desarticulación social muy negativo; ello obedece a causas profundas pero es obvio que las instituciones podrían hacer mucho más de lo que hacen para apoyar el movimiento asociativo, para hacer cómplices a los ciudadanos de las decisiones que se adoptan y para generar un clima mucho más favorable a la resolución de los conflictos que padecemos y para generar dinámicas positivas de cara al futuro de la ciudad.
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